Sinceramente, me canso.
De esperar...
Llevo media hora postrado en el altar.
Hay quien me dice que debería bajarme,
pero, en la tragedia,
hay algo que me hace reír.
En la cordura de los locos,
yo esperé, ellos esperaron,
y tú nunca llegaste a mí.
Así que me pregunto cómo,
cómo coño me quedaría el traje
de la novia.
Quizás yo fuese más sutil que ella,
y mis dedos alisarían la falda como norias,
que llevan desde mis caderas
a mis tobillos un largo candil.
Quizás...
Pero estoy harto de esperar.
¡Ah! ya sales del portal.
Dejemos los sueños voraces
para otros tiempos.
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