domingo, 30 de marzo de 2014

Y DE REPENTE: SAUDADE




Y de repente, lloró. Nadie sabe por qué. En medio de la biblioteca se oyó un leve quejido, luego una cabeza gacha, como escondiéndose entre sus manos, ahogándose en el vacío. Las lágrimas mojaron el suéter, y alguna el folio sobre el que realizaba su trabajo.
Nadie se viró. Al fin y al cabo, no era nadie conocido.
A veces parece que el que no te suene la cara de una persona, es que es alguien que no está por conocer.
Entonces siguió, llorando.
Quiso salir ahí fuera, pero el mar salado que ahora rozaba su boca se lo impidió. Y por un momento, entre la tristeza del llanto rió tímidamente. Locura inútil, tímida, de haber sido fuerte tanto tiempo.
Ya no te acuerdas ni por qué lloras, pero lloras al fin, por una anécdota vieja ocurrida, por un desamor, tal vez, o por un abrazo de aeropuerto.
Así es la vida.

miércoles, 26 de marzo de 2014

EL AMOR COMO LA VIDA




El amor, como la vida,
¿qué es sino utopía?
Ir siempre tras un imposible,
es seguir una luz
que no para tras el abismo.

El amor, como la vida
¿no es esa vela,
que del oxígeno
de nuestros gemidos y quejas
se alimenta,
formándonos un olvido
de carmín?

El amor, como la vida,
que al fin y al cabo
son síntesis y viceversa,
no es más que luchar
siempre,
por volar siendo uno mismo.

domingo, 16 de marzo de 2014

PATOSO PENSAMIENTO ACCIDENTADO



Sinceramente, me canso.
Me canso de todo.
De esperar...

Llevo media hora postrado en el altar.
Hay quien me dice que debería bajarme,
pero, en la tragedia,
hay algo que me hace reír.

En la cordura de los locos,
yo esperé, ellos esperaron,
y tú nunca llegaste a mí.

Así que me pregunto cómo,
cómo coño me quedaría el traje
de la novia.

Quizás yo fuese más sutil que ella,
y mis dedos alisarían la falda como norias,
que llevan desde mis caderas
a mis tobillos un largo candil.

Quizás...
Pero estoy harto de esperar.

¡Ah! ya sales del portal.
Dejemos los sueños voraces
para otros tiempos.

sábado, 15 de marzo de 2014

MIRADA FURTIVA



La verdad, me gustaría saber
sobre qué escribir.
Porque si dijese, por ejemplo,
que intenté hallar aquí
algo más que mi ego,
el que se encuentra en un café,
el agua al lado, y su reflejo,
mentiría.
Sólo dueño de nostalgias,
de burbujas que dibujan
tus ojos
en los míos,
de la dislexia me enamoro,
y me pregunto por qué.